La mirada de las abogadas feministas

La Asociación de Abogadas Feministas (Abofem) cumple un año buscando una mayor participación de mujeres con una nueva visión de género sobre el Derecho. “Cuando hay una mujer que no se ha sentido bien recibida en el sistema judicial, nuestro rol cobra relevancia”, dicen.

Por Claudia Guzmán V. Fotografía Felipe Vargas.

 

“Estamos creando un semillero muy potente de mujeres con este sello de Abofem”

Una conversación entre dos líderes del Observatorio contra el Acoso Callejero (OCAC), durante el mayo feminista del año pasado, dio origen a Abofem. Bár‐ bara Sepúlveda, exalumna de Derecho de la Universidad de Chile y actual abogada de la municipalidad de Recoleta y profesora de Derecho Constitucio‐ nal en la Universidad Alberto Hurtado , recuerda que en ese momento surgió la necesidad de articularse como un modo de ayudar a egresadas y abogadas en las facultades que estaban movilizadas por causas de acoso.

—Le dije a mi excompañera Pamela Olivares, con quien además habíamos compartido otras instancias feministas, que creía que este movimiento nacio‐ nal requería que hiciéramos algo que no se circunscribiera solo a nuestra fa‐ cultad, a nuestra realidad, que era Derecho en la Chile. Así se sumó Verónica del Pozo, abogada de la Universidad Católica, que por esos días cursaba jun‐ to a Olivares el magíster en Derechos Humanos de la UDP. El grupo, inicial‐ mente llamado Asociación de Abogadas Feministas, terminó siendo Abofem en la primera reunión fundacional que se realizó esa misma semana en casa de Bárbara Sepúlveda. Eran solo diez mujeres.

Un año después, la iniciativa ya cuenta a lo largo del país con 240 socias acti‐ vas y otras 170 adherentes a su cruzada por dar un enfoque feminista al De‐ recho. Alrededor de 20 nuevas socias se suman cada mes, provenientes de todo el país. Hay abogadas del sector público, privado, ejercicio libre de la profesión, también muchas egresadas y licenciadas que están recién empren‐ diendo el camino profesional.

—Para nosotras es interesante, porque tenemos una oportunidad de formar a hartas profesionales jóvenes con un enfoque feminista, un semillero muy po‐ tente de mujeres que van a salir a ocupar otros puestos, también con este se‐ llo de Abofem —dice Del Pozo.

En este año y para ayudar a definir el sello de Abofem, han compartido expe‐ riencias de sus vidas académicas y de sus prácticas profesionales, pero el caso de la tipificación penal del acoso sexual callejero ha sido el ejemplo que más se ha compartido.

—Ese también fue un viaje. No fue sencillo —recuerda Bárbara Sepúlveda, primera directora ejecutiva del OCAC, la ONG que impulsó la Ley 21.153—. La recepción en ese tiempo de los abogados, de los diputados y diputadas fue de mucho cuestionamiento y mucha reticencia a poner el género en el Dere‐ cho. ¿Por qué? Porque el Derecho siempre ha tenido esta pretensión de ser neutro. (Dicen) “las leyes son neutras, son iguales para todos, entonces, ¿por qué hacer esta diferencia? ¿Por qué ustedes dicen que esto es violencia con‐ tra las mujeres? Cuando de verdad es algo cultural, folclórico”.