Reforma a isapres: la mantención total de un negocio de altísimas utilidades, ¿quién podrá salvarnos?

En el marco del trabajo que realizamos como Asociación de Abogadas Feministas (ABOFEM), queremos encender las alarmas y señalar que una vez más el Gobierno se cuadra con los intereses de las Isapres, perpetuando un negocio de altísima rentabilidad, estableciendo una política de salud pública carente de perspectiva de género y en definitiva ofreciendo al “cliente” el menor acceso a la salud al mayor precio posible.

El 22 de abril, el gobierno anunció un proyecto de ley que busca reformar el sistema de ISAPRE en Chile. Dicho proyecto releva la capacidad económica de cada afiliado o afiliada, dependiendo casi totalmente de este factor, la calidad de la cobertura de salud a que se tendrá acceso.

Mucho se ha señalado en torno a que la reforma terminaría con una histórica discriminación en contra de las mujeres, eliminando la variable género como factor para que las ISAPRE resuelvan el valor del plan de salud, objetivo que mal podría alcanzarse si la nueva política de salud del sistema privado no atiende las particularidades de la situación socioeconómica de las mujeres.

En efecto, la reforma al sistema de ISAPRE continúa traduciendo lo que cada cual individualmente puede pagar, a un determinado nivel de satisfacción del Derecho a la Salud, categorizando ahora a las mujeres, entre las que son económicamente solventes y aquellas de la clase media, que con esfuerzo pueden pagar una ISAPRE.

Estas últimas contarán con una muy frágil protección en lo que a salud se refiere, con planes de menor cobertura y mayor copago, lo que las reconducirá más temprano que tarde y muy forzosamente al sistema público de salud, lo cual sobreexige al mismo.

Como Asociación de Abogadas Feministas creemos que este proyecto de reforma del Gobierno es insuficiente, y hace prevalecer la segregación a las mujeres haciendo más lejano el ideal de igualdad de acceso y calidad respecto a la salud.

En el marco del trabajo que realizamos como Asociación de Abogadas Feministas (ABOFEM), queremos encender las alarmas y señalar que una vez más el Gobierno se cuadra con los intereses de las Isapres, perpetuando un negocio de altísima rentabilidad, estableciendo una política de salud pública carente de perspectiva de género y en definitiva ofreciendo al “cliente” el menor acceso a la salud al mayor precio posible.